19 de diciembre de 2007

2007, el año de Facebook

image Así lo dictamina Jeff Jarvis, el megacomentarista de medios estadounidense, en su columna en The Guardian.

En Chile comienza a ser una pequeña avalancha y ya está top30 según Alexa, con cerca de 60 mil registros.

Acá, una selección de su columna:

"Olvida los websites. Olvida los pageviews. Son 'tan 2006'. Este fue el año de Facebook. El sitio social -que partió en 2004 sólo en comunidades universitarias- fue finalmente abierto a todos. En la primavera fue descubierto por los busquillas, que obligaron a sus conocidos a meterse con un fervor de evangelistas. En mayo, se abrió a desarrolladores, que agregan libremente aplicaciones al servicio (ya van 5 mil). Y en octubre, Microsoft desplazó a Google, e invirtió en la compañía avaluándola en US$15 mil millones."

"¿Los vale? Yo diría que sí. Facebook tiene 50 millones de usuarios activos (cada uno vale US$ 300 de acuerdo al precio que pagó Microsoft, en comparación a los US$ 500 al año que vale un lector de diarios, según Deutsche Bank). Cada día se agregan 200 mil, que ocupan al día 20 minutos en promedio en el sitio".

"Facebook está respondiendo la pregunta que toda compañía debiera hacerse: ¿Qué haría Google? Google armó una plataforma que permite a otros construir negocios. Eso hizo Facebook. De hecho, la ambición de su fundador, Mark Zuckerberg (23 años), es construir el Google de las personas".

Con todo, Jarvis termina su columna poniendo las cosas en su lugar: "Este puede haber sido el año de Facebook. Pero hasta ahora, es todavía el siglo de Google".

1 comentario:

Pablo Julio dijo...

En la network Chile, Facebook registra hoy 67.000 miembros. Pero ni tú ni yo estamos en ella. Tampoco la mitad de mi lista de contactos y son casi todos rotundamente chilenos, así que los números son 'de ahí para arriba'. Al menos en la UC es impactante el modo en que ha prendido Facebook. Acabo de ver y son casi 4.800 los miembros.
(no te explico la cantidad de veces que me ha llegado un perrito infame que promete sorprenderte si se lo mandas a alguien más).