17 de junio de 2007

¿ES TEMA CON QUIÉN DUERME NUESTRA PRESIDENTA?

Reportajes de La Tercera ha venido siguiendo con ahínco el tema de las asignaciones millonarias y discrecionales que recibió Claudio Bunster (ex-Teitelboim).

El físico recibió dos mil millones de pesos del Fondo de Desarrollo Regional de la X Región y Conicyt para financiar el maravilloso Centro de Estudios Científicos de Valdivia. La Contraloría –y buena parte de la comunidad científica- impugnó el traspaso de esos fondos. La Tercera publicó las actas de la reunión –un script de comedia- en que se aprobaron los recursos dispuestos por el Gobierno Regional.

Además, el 3 de este mes, Reportajes de La Tercera le dedicó su tema central a los 890 millones que –aparte de los dos mil millones anteriores- Bachelet le entregó a Bunster desde sus fondos de libre disponibilidad. El artículo decía que la cifra corresponde al 19,6% de todos los recursos que la presidencia dispuso para donaciones entre 2006 y 2007. Más de lo que Bachelet le donó a las cuatro instituciones que le seguían, juntas: Hogar de Cristo, Coaniquem, Fundación Salvador Allende y Fundación Raúl Silva Henríquez.

Una semana antes, el mismo cuerpo dominical le había dado su portada a una entrevista con Bunster que se titulaba: “Mis gestiones fueron siempre directas con los mandatarios”.

Es clarísimo hacia donde apuntaba La Tercera con esta hebra reporteril. Hacia la cercanía de Bachelet y Bunster. Hay pocas cosas más extendidas que el rumor del romance entre Bachelet y Bunster, un secreto a voces en los pasillos de la política y los medios.

Sin embargo, La Tercera -y mucho menos los otros medios- no se atreve a hacer la pregunta directamente. O al menos a publicarla.

Probablemente muchos piensan que sería un asunto de mal gusto.

Yo creo que no se trata de eso. Lo mismo pensaron el Washington Post y el New York Times cuando siguieron el caso de Clinton y Monica Lewinsky (y ahí si que había mal gusto, Bill).

Se trata de lo que hace quien ostenta la primera magistratura de la nación con los privilegios de su cargo. Y de por qué toma las decisiones que toma. Sobre todo si involucran recursos públicos.

Lo que hace La Tercera al pasarse a todos los jugadores, al arquero y luego tirarla al córner es reconocer y validar el statu quo de una sociedad pre-moderna. Han hecho mucho más que los otros medios, y eso es notable. Han sido muy valientes y claros para enfrentar a Ominami, Girardi, Cantero y Pizarro, saliendo en contra de su impresentable “Ley Bolocco”. Pero cuando llegamos a la alcoba de la sacrosanta Presidencia de la República, preferimos un silencio digno, de buena clase.

No creo que La Tercera no haga la pregunta por una cuestión de principios. Pienso que no la hace solamente por pragmatismo, porque sabe que nadie más la hará. Es decir, porque percibe que en cuanto a periodismo de investigación duro, el ambiente competitivo es flojo -tal vez La Nación Domingo en sus inicios habría sido lo suficientemente insolente para correr la línea en este sentido-.

En definitiva, La Tercera lee que por ahora no necesita ir más lejos para diferenciarse. Cuando tengamos una industria más viva, con una competencia más abierta y fiera por el favor de los lectores, sin duda otro gallo cantará.

Por cierto, no abogo por el circo farandulero que inevitablemente se desata con este tipo de noticias. Pero, frente a la posibilidad de tener medios fuertes que hagan bien su pega y fortalezcan nuestra democracia, me parece un precio más que razonable a pagar.

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Actualización: Héctor Soto en su columna de hoy en Reportajes, con su ponderación caractarística, asevera: “En EEUU la vida privada de los candidatos es importante, porque da elementos reveladores de sus rasgos de carácter, coherencia ética y estabilidad emocional. Guste o no, hay varias razones para pensar que en el largo plazo para allá vamos”. Coincido plenamente con Soto. Yo agregaría que hay varias razones para pensar que no va a ser Capital quien nos lleve para allá.

2 comentarios:

Marisol Garcia dijo...

Se hacían muy graciosos los rodeos impresos de Bofill (si no me equivoco, estaba junto a otro periodista), casi pueriles diría yo. Hubo como tres preguntas en plan de "¿pero qué tan cercana es esa cercanía que usted nos describe?". Uf. Podría haber acudido a una inolvidable fórmula que le vi una vez a la actriz Francisca Merino en televisión. Enviada por un programa de farándula a entrevistar a su colega María José Prieto, la chica lee de una tarjeta algo así como: "Oye, yo no estoy para nada de acuerdo con esta pregunta y encuentro que nada que ver hacerla, pero aquí me mandan a preguntarte por el jucio de abuso sexual contra tu padrastro".

En fin, que Bofill no pecaba ni venial si le preguntaba por el rumor a la fuente principal, ¿no? Que ya varias intimidades ha compartido por las páginas de La Tercera, por lo demás.

Es mi humilde opinión.

Luis Argandoña dijo...

Qué maestra Francisca Merino! Un gran momento televisivo Marisol.

Es muy cierto lo que dices. Bunster es un científico de primer nivel, pero ya ha compartido con todos nosotros sus intríngulis genealógicos, sus crisis familiares , sus amistades y su más fino arte en el lobby para recursos públicos. Califica largamente para que se le haga la pregunta, al menos.

En todo caso, pienso que LaTercera tiene mucho mérito igual. Reportearon, registraron y entrevistaron para el caso. Nadie más lo hizo, estando todo a la vista.

Saludos.